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Bronquiolitis, tos y resfríos

El frío y el encierro de los ambientes con la llegada del otoño, multiplica los virus comenzando las típicas epidemias de resfríos, mocos, toses y también de bronquiolitis. ¿Qué hay que tener en cuenta?

EL BEBÉ TOSE SIN PARAR Y LE CUESTA RESPIRAR

La bronquiolitis es una enfermedad que aparece en otoño/invierno y afecta a chicos desde los 3 meses hasta los 2 años, pero más frecuentemente entre los 4 y 8 meses de vida.

El cuadro comienza como un resfrío común y a partir del 3º y el 4º día la tos se hace más frecuente y aparece dificultad para respirar con cierto grado de agitación. El bebé se pone muy inquieto y fastidioso, come poco o suele rechazar el alimento y duerme mal (por la tos o por el malestar), puede tener fiebre, que no suele ser muy alta.

ES POR UN VIRUS QUE SE CONTAGIÓ

La causa más frecuente es viral, en especial el virus sinsicial respiratorio (60% de los casos), existe otros que producen cuadros similares, pero menos frecuentes. En adultos, la bronquiolitis es una lesión que se desarrolla en los pulmones de pacientes fumadores y aunque en general tiene buen pronóstico, tiende a evolucionar hacia la fibrosis pulmonar y ocasionar en el paciente franca limitación y/o complicaciones.

Los niños de alto riesgo que deben ser hospitalizados, incluyen aquellos menores de tres meses de edad y aquellos bebes prematuros, o que tengan una enfermedad cardiopulmonar subyacente, inmunodeficiencia, dificultad respiratoria o insuficiente oxigenación.

Es importante aclarar la diferencia con otras situaciones que causan obstrucción bronquial a repetición: los cuadros alérgicos y los producidos por reflujo gastroesofágico (no suelen acompañarse de fiebre y son más leves). 

VA A ESTAR ASÍ DE 7 A 10 DÍAS

Casi todas las bronquiolitis evolucionan favorablemente, en 1 semana o 10 días. En pocos casos, la inflamación de los bronquíolos es muy importante y desmejora mucho al bebé, presentando agitación y respiración tan dificultosa que impide el ingreso del oxígeno y la eliminación del dióxido de carbono que producen los tejidos. Esta situación es de riesgo para el bebé, en estos casos, se decide internarlo para superar la crisis y restablecerlo a la normalidad.

HAY QUE CONSULTAR LO ANTES POSIBLE

Los síntomas que deben preocuparnos son: la agitación y dificultad respiratoria, la quejosidad y el rechazo alimentario (criterios de alarma). Es muy importante realizar precozmente la consulta y no “dejarse estar” a la espera de una mejoría que a veces no llega sola.

Si bien los médicos a domicilio evitan sacar a los bebes cuando hace frío, muchas veces no cuentan con las herramientas necesarias para hacer un diagnóstico profundo, por lo que recomendamos ir a un centro de atención lo antes posible para evacuar todas las dudas.

Esta nota  fue publicada en el Boletín N°1de OSPIC. Podés leerlo completo aquí.

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