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Semana Mundial de la Lactancia Materna

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia y a mejorar la salud de los bebes. Lo cierto es que para que una mamá pueda sostener la lactancia materna, necesita mucho apoyo de parte de su entorno.

Instaurada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef en 1992, busca generar conciencia sobre la importancia de amamantar, por los beneficios que existen tanto para el bebé como para la madre.

Este año, el lema de la Semana Mundial de Lactancia Materna es “Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible”. Esto significa que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.

La leche materna es el alimento ideal para cualquier bebe. Al darle la teta, no solo se estimula el vínculo madre-hijo, sino que además, se aportan los nutrientes necesarios para un crecimiento saludables, que ninguna de las leches industrializadas puede proveer. Además, siempre está disponible y no presenta riesgos de contaminación. En este sentido, la OMS recomienda alimentar al bebe exclusivamente con leche materna durante los primeros 6, y complementada con otros alimentos a partir de esa edad hasta los 2 años.

Apoyo para sostener la lactancia

Lo cierto es que para que una mamá pueda sostener la lactancia materna, necesita mucho apoyo de parte de su entorno. Los más cercanos (la pareja, la familia, los amigos) desempeñan un papel muy importante liberando a la mamá de otras actividades cotidianas o del cuidado de otros hijos menores, para que cuente con el tiempo para amamantar al bebé con tranquilidad. Y el círculo social más amplio, que incluye el ámbito trabajo, también debe colaborar.

En la Argentina la Ley de Contrato de Trabajo (N° 20.744 y sus modificatorias) establece en su artículo 179° que toda madre trabajadora dispone, durante al menos un año, de dos descansos de media hora para amamantar a su hijo durante la jornada de trabajo. Si el niño no está cerca, la madre puede sumar esos descansos y trabajar una hora menos por día, o bien utilizarlos para sacarse leche y conservarla en un recipiente limpio y dentro de una heladera, hasta su hora de salida del trabajo para que al día siguiente, la persona que cuida a su bebé puede dársela en su ausencia, ya que la leche humana guardada en heladera –sin congelar– conserva sus propiedades hasta por tres días.

La Ley 26.873 de Promoción y Concientización Pública sobre la Lactancia Materna, reglamentada por Decreto 22/2015, contiene una novedosa iniciativa: se refiere al apoyo a la madre trabajadora en período de lactancia y al establecimiento de “Espacios Amigos de la Lactancia” en los lugares de trabajo, que ha comenzado a divulgarse y extenderse entre empresas y empleadores de distinta envergadura.

Los favorecidos por esta estrategia no son únicamente el niño y su madre, que obtienen beneficios para su salud, tanto inmediatos como a largo plazo, sino también los empleadores de esas madres y la sociedad toda, ya que los niños amamantados son más sanos y se enferman menos.

Beneficios de la Lactancia, para la mamá y el bebé

Ayuda a las mamás a recuperar el peso anterior al embarazo y disminuye el riesgo de contraer cáncer de ovarios y mamas.

Estudios demuestran que la lactancia materna tiene también efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular materno, pues actúa sobre factores de riesgo, tales como el nivel de lípidos, la obesidad, la presión arterial, la insulina y los niveles de glucosa.

Con respecto al bebe, la lactancia proporciona toda la energía y nutrientes que necesita; asegura un óptimo desarrollo y crecimiento; ayuda a prevenir enfermedades, sobre todo durante los primeros meses, como infecciones respiratorias, otitis, diarreas y enfermedades futuras, como alergias y obesidad.

La leche materna es, por excelencia, el alimento más completo para el recién nacido dado que le asegura un óptimo desarrollo psicológico, nutricional, hormonal e inmunológico. Está demostrado que la leche humana contiene más de 370 componentes específicos y nutrientes que disminuyen los riesgos de contraer ciertas enfermedades o infecciones tales como: síndrome de muerte súbita, obesidad infantil, diabetes, problemas digestivos, deficiencia cognitiva, cáncer, infecciones en las vías urinarias, diarrea, enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Uno de los anticuerpos más importantes es la inmunoglobulina A (IgA) , que es sintetizada y almacenada en el pecho. Su función es recubrir las superficies mucosas del aparato digestivo del bebé para impedir la entrada de bacterias patógenas y enterovirus. También brinda protección contra la escherichia coli, salmonella, estreptococo, estafilococo, neumococo, el poliovirus y el rotavirus.

La leche materna es segura e higiénica, tiene la temperatura adecuada y se digiere más fácilmente que cualquier otra leche o alimento.

Además, reduce drásticamente la predisposición a enfermedades respiratorias agudas, previene alergias, diabetes, protege de la obesidad infantil, favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla, y por sobre todas las cosas, desarrolla un fuerte vínculo entre madre-hijo.

Según un informe de la Sociedad Argentina de Pediatría, la lactancia materna reduce en un 50% el riesgo de hospitalización y muerte por enfermedades respiratorias. Es importante agregar que, en neonatos y lactantes, disminuye el riesgo de desarrollo de bronquiolitis (infecciones virales) y neumonía (infecciones bacterianas), y disminuye también la severidad de estos cuadros en los niños que los presentan, habiendo sido amamantados durante los primeros seis meses de vida. Este efecto se manifiesta también en los prematuros, que son proclives a cuadros de mayor severidad.

En etapas más tardías del desarrollo, la lactancia se asocia con un mayor crecimiento de los pulmones y las vías respiratorias, y esto se mantiene aún en niños que presentan rasgos hereditarios para enfermedades respiratorias como el asma. Incluso en niños con una patología respiratoria crónica severa, como la fibrosis quística, la lactancia materna disminuye el número de infecciones en su evolución.

 

Lactancia

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